Corrupción

La corrupción es un problema serio, estando presente, a mayor o menor nivel en prácticamente todos los países del mundo.

Invade por igual el sector público y el sector privado. Si se quiere reducir la corrupción, debemos ser honestos acerca de los factores que la favorecen, lo que significa, y el alcance real del problema.

La corrupción se puede definir como cualquier forma de comportamiento poco ético cometido por un individuo o grupo para lograr sus propios intereses financieros (u otros) a expensas de los demás.

En términos generales, esto incluye el soborno, el nepotismo, el pago por obtener condiciones preferenciales en determinadas situaciones, el mal uso de los recursos públicos para beneficio privado o beneficio personal, la influencia indebida de personas con poder interno, formulación de políticas gubernamentales convenientes solo para unos cuantos, procesos y nombramientos políticos específicos, robo de fondos públicos, tarifas “especiales” pagadas por inversionistas extranjeros que ingresan a una economía, extorsión económica a propietarios de negocios, acoso a través de citaciones y órdenes de restricción, evasión de impuestos, malversación de fondos, apropiación indebida de recursos, es decir, tomar algo que pertenece a otra persona sin su permiso, chantaje, es decir, amenazar a las personas con violencia o muerte a menos que hagan algo en contra de su voluntad, financiamiento ilegal, recibir favores de funcionarios del gobierno a cambio de favores políticos recibidos/realizados que dan como resultado que se otorgue/devuelva algún favor para que ambas partes se beneficien de él; extorsión, entre otras.

En concreto, significa que si tienes poder o dinero, lo utilizarás para obtener ventajas para ti o para los demás a expensas de la sociedad en su conjunto.

Una persona debe ser honesta acerca de por qué hace lo que hace y cómo obtiene su poder o dinero. Es imposible buscar una utopía de honestidad; algunas personas no quieren admitir que son corruptas y otras preferirían no serlo.

Uno de los factores que lo favorecen, por ejemplo, es el nepotismo. No es que el nepotismo sea malo en sí mismo, sino que suele utilizarse como justificación de otras formas de corrupción.

Si lo piensas desde esta perspectiva, la mayoría de las grandes empresas están dominadas por relaciones nepotistas.

El director ejecutivo de una empresa puede estar relacionado con el fundador a quien se le ocurrió la idea o con los familiares o amigos del fundador que ayudaron a poner en práctica la idea (¡o los tres a la vez!). Todo esto puede ser visto como “corrupción” por algunas personas.

¿Existen formas de reducir el nepotismo sin modificar las prácticas comerciales?

¿Un mal necesario?

La corrupción es un problema global que afecta a prácticamente todos los países y todos los rincones del mundo. El problema abarca todos los niveles de gobierno, desde el local hasta el nacional, y desde los niveles sociales más altos hasta los más bajos.

La corrupción socava la democracia, obstaculiza el crecimiento económico, socava las libertades personales, disminuye los esfuerzos de desarrollo en los países en crecimiento e incluso crea riesgos para las empresas que buscan inversiones en estos países.

Podemos partir de un hecho: la corrupción es un reflejo de la disfunción en nuestras naciones y gobiernos, y no se ha propuesto un cambio estructural, necesario para eliminarla.

Es sensato pensar que en algún momento, cualquier persona o país será corrupto, pero la pregunta es: ¿cuánta corrupción crees que es aceptable?

¿Se debería estar dispuesto a tolerar un nivel de corrupción que permita que la economía de su nación crezca y prospere?

La razón por la que esto importa es simple: si tienes una economía débil, entonces tu gobierno seguirá siendo débil. El gobierno fracasará en todo lo que haga: no habrá progreso en el desarrollo, no habrá crecimiento en las oportunidades de empleo para los jóvenes, no habrá mejoras en la atención médica o la educación.

Un acercamiento a la solución sería buscar un gobierno más transparente, con funcionarios electos responsables y sujetos al escrutinio de las personas que han confiado en ellos.

En muchos sentidos, este tipo de transparencia es algo sencillo porque ya contamos con mecanismos para controlar a los políticos (como las leyes de financiación de campañas) muchas de las cuales se diseñaron teniendo en cuenta los sobornos.

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Pero también hay muchas cosas muy sutiles que deben mejorarse: cómo se comunican los candidatos a través de las redes sociales, si divulgan sus empresas u otras fuentes de ingresos, si revelan a sus donantes, ya sea que revelen algún vínculo entre ellos y las empresas que hacen negocios con ellos… todas estas cosas deben poder fomentarse y controlarse antes de que cualquier remanente verdaderamente generalizado del soborno pueda eliminarse del ámbito público.

¿Cuánto afecta la corrupción?

Existe una falta de consenso sobre el camino a seguir para erradicar la corrupción en general, o la mejor manera de abordar empresas o países específicos en donde representa una amenaza grave.

Esta falta de comprensión no se debe a movimientos aislados, sino a puntos de vista muy diferentes sobre lo que constituye un verdadero abuso.

La corrupción es tan frecuente que ha sido nombrada como una de las mayores amenazas para la paz y la prosperidad mundial. El Banco Mundial estima que la corrupción cuesta cada año billones de dólares a nivel mundial.

Es la responsable de encarecer productos y servicios, socava la confianza que se tiene en empresas y gobiernos.

La corrupción es mucho más que hacer algo malo: también es una actividad muy común en los negocios, las bienes raíces, la atención médica, la educación, el gobierno y la política. Es un trabajo constante para muchas personas luchar contra la corrupción y otras formas de injusticia percibida.

Transparencia Internacional ha estado tratando de cuantificar la corrupción en el mundo durante años, y su último informe sobre la corrupción en todos los países ofrece una amplia visión general del problema.

La pregunta es ¿cuánto te está afectando la corrupción? El informe estima que alrededor del 40% de la fuerza laboral mundial está expuesta a la corrupción de manera regular, y más de la mitad de esas personas se ven afectadas semanalmente o más.

Sin embargo, estos números no son nada nuevo; han sido medidos durante décadas por organizaciones internacionales como Transparencia Internacional y entidades nacionales como el Banco Mundial y la ONU. La verdadera pregunta es: ¿qué impacto ha tenido la corrupción en tu propia vida?

El informe más reciente también brinda información útil sobre el impacto potencial que los diferentes niveles de corrupción tienen en la sociedad.

La corrupción importa: una encuesta global de 79 países muestra que el 12 % de todos los adultos han experimentado alguna forma de soborno, fraude o malversación de fondos en su vida.

La corrupción en un país puede afectar negativamente a millones en otros países, lo que puede generar conflictos económicos entre naciones.

La corrupción afecta negativamente a los servicios públicos, como la atención de la salud y la educación; protección social como pensiones y planes de seguro de desempleo; propiedad de la tierra; acceso a sistemas de crédito y distribución; derechos de propiedad; seguridad contra el crimen y la violencia; acceso a la atención de la salud; libertades civiles como la libertad de expresión, reunión, religión, reunión pacífica y derechos de privacidad.

Si se desea prevenir la corrupción y empoderar a las personas para lograr sus objetivos a través de la realización de actividades honestas y transparentes: considera detenidamente si tu sistema actual cumple con estos criterios:

  • Liderazgo: se necesitan líderes que estén dispuestos a hacer lo correcto para su gente, independientemente de su riqueza personal o posición política.
  • Rendición de cuentas: líderes que están dispuestos a hacerse responsables de las acciones que toman y de las que permiten que otros tomen.
  • Integridad: líderes que renunciarán al control si ven que otros pueden responsabilizarlos por un comportamiento poco ético.
  • Confiabilidad: líderes que nunca te dejarán con el problema si algo sale mal con el trabajo o si sucede algo inesperado.

Estas cualidades fortalecerán a tu empresa o a tu país; sin ellos, ninguna organización o institución puede mantenerse al día con sus desafíos económicos, de seguridad o de cualquier otro tipo, menos aún adelantarse a ellos.

El mapa de la corrupción

El siguiente mapa muestra el nivel de corrupción de los distintos países alrededores del mundo, con datos del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional y diseño de Visual Capitalist.

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