método científico

Todo el mundo se ha preguntado alguna vez cuál es la mejor forma de elaborar una teoría, qué pasos se siguen para escribir esos teoremas y teorías que vemos en campos como la física, la química, la termodinámica y tantos frentes que cubren la tecnología o, básicamente, tratan de dar explicación a los fenómenos que nos rodean.

Sumergirse ahí exige entender qué es la ciencia, pero, sobre todo, exige saber qué es el método científico. Un planteamiento casi tan antiguo como el ser humano, uno que hemos interiorizado hasta el punto de desarrollarlo de forma instintiva, pero que nos rodea en muchos más horizontes de lo que imaginamos, y es mucho más útil de lo que cabría esperar.

Método científico: lo que debes saber sobre él

El método científico es aquel compuesto por una serie de pasos que se aplican para adquirir nuevos conocimientos. Existen varias formas de abordarlo y ponerlo en práctica, pero, sea como sea, siempre debe seguir unas máximas esenciales. De hecho, cualquier método que no esté sujeto a la razón, que no se base en el empirismo y que no recurra a la medición para comprobar datos e información, no puede considerarse como científico.

No es algo precisamente nuevo, de hecho, los primeros retazos del método científico datan de la Prehistoria gracias al uso del ensayo y error. Así, las primeras tribus, o incluso los primeros seres primitivos, aprendieron de su entorno, de aspectos como qué alimentos de la naturaleza se podían o debían comer, cómo se distinguían unos de otros, qué se podía combinar y qué no, y otras muchas cosas.

Es algo que ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda su historia, aunque ha ido evolucionando gracias al uso de nuevas técnicas para medir o para seguir el empirismo. Como hemos mencionado antes, el método científico está compuesto por varios pasos. Más concretamente, son cinco los pasos principales a seguir cuando se quiere aplicar este método de estudio. Los listamos a continuación:

Los 5 pasos del método científico

El método científico exige seguir un patrón que va desde la observación hasta el planteamiento de conclusiones. Estos son los cinco pasos que componen esta metodología con la que se han asentado las bases de muchas de las ciencias que nos rodean en la actualidad:

  • Observación: en este paso, se plantea el fenómeno que se quiere estudiar o se intenta comprender.
  • Hipótesis: en base a las observaciones, se formulan una o varias ideas que puedan servir para explicar el fenómeno en cuestión.
  • Experimentación: en base a la hipótesis, o a las hipótesis, se efectúan varios experimentos que sirvan para comprobarlas o para refutarlas.
  • Teoría: tras la experimentación, se plantea una afirmación que logre explicar la hipótesis que más se ha probado con los resultados obtenidos.
  • Conclusión: idea final que se extrae a partir de la teoría que se ha formulado.
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Para qué sirve el método científico

Aunque pueda parecer algo perteneciente a un campo muy concreto, lo cierto es que el método científico nos rodea a diario. Solo tenemos que usar un ejemplo de lo más cotidiano para darnos cuenta de ello: vas a salir y, cuando vas a coger las llaves del coche, no están donde deberían. ¿Se han desintegrado, han desaparecido?

El fenómeno en este caso es la ausencia de las llaves, y la observación es que no están en el lugar que les corresponde. A partir de ahí se trazan varias hipótesis que traten de explicar a qué se debe. Tal y como acabamos de mencionar antes, es posible que alguien las haya cogido, que al limpiar se colocaran en otra parte, que estén en otro pantalón o incluso que se hayan desintegrado.

La experimentación sirve para ir descartando hipótesis, tanto las más disparatadas, como la de la desintegración, como la del pantalón o la limpieza. Aquí, experimentar se limita a comprobar para descartar: miras en otros pantalones, preguntas a otras personas que vivan en la casa, recuerdas la última limpieza o incluso mueves las cosas de sitio para ver si, simplemente, las llaves no se veían a simple vista.

Al final, las llaves estaban en el bolsillo de la chaqueta. La teoría es que, simplemente, se habían quedado olvidadas y la conclusión es que, en caso de que las llaves del coche no aparezcan en su sitio, probablemente se suela deber a un despiste. Así se aplica el método científico en una situación cotidiana, así queda claro que es un sistema que se extiende a muchos frentes, tanto a los más técnicos y específicos como a los más comunes y cotidianos.

En el ámbito más profesional, podemos pensar en el método científico como la vía para mejorar las cualidades de un producto, iterar un proceso para aumentar su eficiencia o incluso para crear una empresa. Su utilidad es total. Su validez, comprobada.

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