Los factores lingüísticos como elementos para que se propague una enfermedad

Después de la propagación del COVID-19 las personas se hicieron más atentas a síntomas como la tos, fiebre, pérdida del olfato, etcétera.

Sin embargo existen otros factores que pueden ayudar a que ésta, y otras enfermedades similares, se propaguen con mayor facilidad, de manera un tanto curiosa el lenguaje parece ser uno de ellos.

Vale recordar que las enfermedades respiratorias tienen la particularidad de transmitirse en pequeñas gotas o partículas líquidas que se producen durante la actividad respiratoria, al toser, al platicar o simplemente al respirar.

Las gotas son inhaladas por una persona que se encuentre cerca y el ciclo se repite.

El papel de los factores lingüísticos

Un estudio conducido por Asadi et al. (2020) encontró que a lo largo del tiempo se emiten más partículas al hablar y respirar que al toser y estornudar.

Con eso en mente la forma de hablar y el lenguaje utilizado se vuelven más relevantes.

Como antecedente, un estudio del 2003 publicado en The Lancet encontró conexiones entre el virus SARS (2003) y la aspiración entre hablantes de los idiomas inglés y japonés.

La aspiración, fuerte explosión de aire que acompaña la relajación, puede ser observada en sonido como la /p/ donde el flujo de aire es detenido antes de pronunciar el sonido.

Este proceso libera más gotas y se asume por lo tanto que contribuye a propagar enfermedades respiratorias.

Este factor por sí solo no es determinante ya que un estudio (Georgiou et al., 2021) no muestra a la aspiración como significante para propagar el COVID-19.

Otro aspecto es la expresividad.

Gracias a Asadi et al. (2020) se conoce que la pronunciación de la vocal /i/ produce más partículas en comparación con vocales como la /a/ y la /u/.

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De hecho, todas las vocales parecen ser mejores conductores cuando se comparan con las consonantes.

El mismo estudio encontró una correlación entre el ratio vocal/consonante de un idioma y la emisión de partículas.

Por ejemplo, el idioma italiano, tiene una densidad de vocales relativamente alta (48%) con respecto al inglés, alemán, español o francés. La vocal más común en italiano es la /i/.

Claro, no se puede aislar solo este factor y tomar como determinante, pero sin duda es interesante conocerlo.

Un tercer factor es la amplitud, representa la fuerza con la que se habla.

Entre más fuerza al hablar, mayor número de gotas que se despiden.

Un caso en Washington llamó la atención al respecto cuando un cantante de coro infectó de COVID-19 a 52 personas durante una práctica que duró dos horas y media. Dos personas murieron.

Al final no se trata de lo que dice sino como se dice.

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