StorytellingEl storytelling como técnica de marketing parece estar en su punto más alto, esto debido a su capacidad de crear vínculos emocionales entre los usuarios y las marcas, con el objetivo de incrementar el grado de lealtad.

Su eficacia no se pone en duda, la falla se puede originar al momento en que se aplica. Enseguida, 4 razones por las que tu técnica de storytelling no está funcionando:

1. TU HISTORIA NO EVOCA UNA EMOCIÓN

Piensa en una historia memorable o que haya llamado tu atención, ahora identifica cuantas emociones fue capaz de evocar. A algunas empresas –especialmente aquellas que están dentro del sector B2B– les resulta complicado identificar que tipo de emociones están desencadenando sus productos o servicios.

Esto se debe a que el enfoque está en el nivel de ventas, y no se profundiza en los beneficios intangibles. La cuestión es saber que es aquello en lo que tu producto o servicio está ayudando a tus clientes ¿que es lo que los motiva a adquirirlo? Si eres capaz de encontrar la respuesta, entonces encontrarás las emociones que serán la base de tu historia. Asegúrate de exponerlas de manera clara a fin de que tu audiencia pueda identificarse y lograr empatía con los personajes de tu historia.

2. TU HISTORIA NO ESTÁ UTILIZANDO DATOS PARA DAR CREDIBILIDAD

Los datos pueden ser utilizados en una variedad de formas para encajar en tu historia. De la misma manera, suelen proporcionar credibilidad y sugieren nuevos puntos de vista.

Tienes acceso a muchos estudios y fuentes de información, lo único que tienes que hacer es filtrar aquellos datos más relevantes que den fuerza y fundamento a tu historia.

3. TU HISTORIA LLEGA A LA META PERO SE OLVIDA DEL VIAJE

El storytelling dentro del marketing suele tomar atajos para llegar de manera rápida a revelar su objetivo. El problema con esto, es que se priva a la audiencia de conocer la mejor parte de la historia. Cada historia es, en esencia, un viaje que narra un problema, muestra la lucha por resolverlo y nos permite conocer como es que las cosas mejoran una vez que se ha resuelto.

Una gran historia permite que ese viaje ayude a la audiencia a descubrir las motivaciones, frustraciones y angustias de los personajes mientras tratan de enfrentar el problema. Los resultados no siempre resultan ser tangibles. Cuando una historia es rica en detalles, se aprende a reconocer los resultados intangibles y el valor real de llegar a una solución correcta.

4. TU HISTORIA NO INCLUYE UN LLAMADO A LA ACCIÓN

Este es el punto donde la mayoría suele fallar. Una historia bien elaborada involucra al espectador, lo ayuda a conectar con el personaje principal y le permite sentir lo que él siente. A medida que la historia se desarrolla, la empatía va siendo mayor, hay un momento en que realmente se da cuenta que el personaje se parece mucho a él. Se esperimentan alti-bajos dentro de la narración , si al final se ofrece un final feliz, el espectador siente la necesidad y el deseo de ser participe de ese resultado.

El problema entonces, es que frecuentemente se lleva al usuario hasta el límite de la historia y no se le da una pauta clara y definida para dar el siguiente paso. La pregunta entonces debería ser: ¿Qué es lo que quiero que los espectadores hagan después de escuchar mi historia? Después asegúrate de que sea fácil y rápido llevar a cabo la siguiente acción.

Si no incluyes esto último como parte de tu narración, la historia servirá para entretener pero nadamás. A final de cuentas, estás tratando de ayudar a alguien a decidir si tienes o no, la respuesta a su problema. Una vez que les has demostrado que eres la opción correcta, dales la oportunidad de que te lo digan.

Imagen bajo licencia Creative Commons by Jill Clardy

Con información de | Drew’s Marketing Minute